CUIDADOS PARA EL PIE DE TU HIJO.

  • Lavarse los pies regularmente (por lo menos, una vez al día), prestando especial atención a la zona entre los dedos. Secarse bien.
  • Cortarse las uñas de forma recta, sin dejarlas demasiado cortas.
  • Vigilar la pisada del pie. Lo correcto es repartir nuestro peso en toda la planta del pie.
  • Mirarnos os pies de vez en cuando: el color de las uñas, alguna infección…
  • Minimizar el riesgo de lesiones, y evitar caminar descalzo por determinadas superficies.
  • Utilizar protector solar (¡sí, también los pies se pueden quemar!).
  • Visitar de vez en cuando al podólogo, especialmente si observamos alguna anomalía en los deditos, en las uñas o en las plantas de los pies.

LIMPIEZA Y CONSERVACIÓN DEL CALZADO.

PIEL NORMAL, FLOR BRILLO O FLORENTÍ:

1. Para conservar bien la piel y mantener su elasticidad original, es importante echarle crema todos los días. Para ello, hazte con cuatro utensilios:

  • Un cepillo o esponja húmeda para limpiar la suciedad adherida.
  • Un cepillo para cada color de betún.
  • Crema o betún del tono adecuado.
  • Un cepillo (seco) para abrillantar el zapato; lo ideal es también uno para cada color.

2. Para una correcta limpieza, retira antes los cordones.

3. Si el zapato se ha mojado, dejarlo secar al aire (no arrimar a un radiador ni a otro aparato de aire caliente).

4. Si la piel del zapato está algo deteriorada, lo mejor es tratarla con una crema hidratante específica para calzado.

5. En caso de gran deterioro, se puede proceder al tinte, en cinco sencillos pasos:

  • Limpia el polvo con un cepillo o una gamuza.
  • Agitar bien el producto boca abajo.
  • Aplicar el producto con una esponja de modo uniforme.
  • Dejar secar varias horas (mejor, toda la noche).
  • Repetir la aplicación, y dejar secar varias horas (mejor, toda la noche).

PIEL DE ANTE O NOBUK:

  • Se limpia con un cepillo específico que nos permite eliminar la suciedad y peinar las fibras sin dañarlas.
  • Si hay restos de tierra o suciedad persistente, limpiar suavemente con una lima de uñas.
  • Para proteger el zapato de la humedad o la lluvia, se puede echar un aerosol impermeabilizante.
  • Si la piel se ha mojado, es importante dejarla secar a temperatura ambiente.

PIEL DE CHAROL:

  •  Puede limpiarse con una gamuza húmeda o “manchada” en leche.

ELIGE EL CALZADO ADECUADO.

  • El zapato ha de ser de piel o de un tejido natural, para favorecer la traspiración del pie del niño.
  • Una suela antideslizante evita caídas innecesarias.
  • La planta del zapato ha de ser ancha y de punta redondeada.
  • Vigila la holgura que tiene el zapato de tu hijo: no debe superar 1,5 cm, para permitir que el pie se desarrolle con normalidad.
  • Es importante controlar la horma correcta y que el pie tenga una sujeción firme en el empeine (cordones, velcro o hebilla).
  • Alternar al menos dos pares de zapatos.
  • No se debe heredar el zapato usado, pues cada pisada y cada pie son diferentes.